 Raquel Pascual / MADRID (23-06-2005)

El pasado año nacieron en España 453.278 niños. Hacía más
de veinte años que no se alcanzaba en el país esta cifra de
nacimientos.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) indicó ayer que
este repunte de la natalidad se debe en gran parte a 'la
fertilidad de las madres extranjeras, que va en aumento'. De
hecho, de todos los nacidos el pasado año, 62.150 niños fueron
de madre extranjera, lo que supone un 13,7% del total. Además,
en 2004 nacieron 8.844 hijos de inmigrantes más que en 2003
(un 16,6% más).
Cuatro de cada diez de estos nacimientos son hijos de
madres procedentes de Marruecos (12.953 niños) o de
ecuatorianas (11.048 niños).
Con esta recuperación de la natalidad, se puede decir que
España se acerca cada día más a Europa. El número medio de
hijos por mujer está creciendo desde 1996, cuando se situaba
en un bajísimo 1,16, hasta situarse el pasado año en 1,32, el
valor más elevado desde 1993 y con el que se coloca un poco
más cerca de la media de la UE-15, donde cada mujer tiene una
media de 1,52 hijos.
España queda aún más cerca de la media de la Europa de los
25, donde cada mujer tiene una media de 1,48 hijos. Esta media
es menor que la de los Quince porque muchos países de la
Europa del Este tienen una media de hijos muy similar a la que
tenía España en 1996, cuando aún no había comenzado la última
expansión económica.
El otro dato significativo del movimiento poblacional en
España es el crecimiento vegetativo (diferencia entre los
nacidos y los fallecidos). El pasado año hubo 453.278
nacimientos y 370.698 fallecidos, lo que arroja un saldo
82.580 personas más en 2004, cifra desconocida desde hace más
de veinte años, y muy superior a la registrada en 2003, cuando
se registró un crecimiento vegetativo de 56.134 personas.
El INE destaca que este saldo entre fallecidos y nacidos
durante los últimos cinco años ha venido registrando un
incremento anual de alrededor de 5.000 personas, hasta 2004,
cuando dio el salto creciendo en más de 25.000 personas
respecto al ejercicio anterior.
Esto ocurre, además de por el impulso de la tasa de
natalidad (con 10,6 nacimientos por cada mil habitantes), por
la fuerte caída de la tasa de mortalidad. El pasado año hubo
8,86 fallecidos por cada mil habitantes frente a los 9,14 del
año anterior (con 13.031 fallecidos menos).
En el capitulo de mortalidad empieza a aumentar el volumen
de fallecidos extranjeros (8.995 el pasado año), en su mayoría
procedentes de Reino Unido y Alemania.
El INE destaca también un ligero aumento de las parejas que
deciden casarse. En 2004 se registraron 215.322 matrimonios,
5.167 más que el año anterior. En 30.637 de estos matrimonios,
al menos uno de los cónyuges fue extranjero, un 14,2% del
total. En casi la mitad de estos casos la boda fue entre un
hombre español y una mujer extranjera. Caída vegetativa de población en seis
regiones
El crecimiento vegetativo de la población (diferencia entre
los nacidos y los fallecidos) registró un fuerte impulso el
pasado por la mejora de la natalidad y la caída de la tasa de
mortalidad. Sin embargo, esto no ocurrió por igual en todas
las comunidades. Es más, hubo seis comunidades que perdieron
población, esto es, que registraron un mayor número de
fallecidos que de nacimientos.
Galicia es la región donde más población se perdió con
7.792 personas menos. El resto de comunidades con crecimiento
vegetativo negativo (Castilla y León, Asturias, Aragón,
Cantabria y Extremadura) perdieron en su conjunto 14.306
habitantes. Por el contrario, Madrid se colocó a la cabeza,
con una ganancia poblacional de 28.444 personas. La tasa de
mortalidad más alta se encuentra en una de las comunidades con
pérdida de población, Asturias, donde se registraron 11,7
fallecidos por cada mil habitantes, frente a la media nacional
de 8,68. La comunidad canaria fue, sin embargo, la región con
una tasa de mortalidad más baja (6,57 por cada mil
habitantes).
La Región de Murcia tiene la mayor tasa de natalidad de
España, con 13 nacimientos por cada mil habitantes y Asturias,
la más baja (6,91).
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